El pasado 30 de junio, un millón de madrileños tuvo complicado ir al trabajo por una huelga salvaje en el Metro convocada por esos sindicatos que tienen como principio defender a los trabajadores. Ahí os dejo a la Vice de entonces instando a Esperanza Aguirre a buscar una solución dialogada. La presidenta madrileña frenó la rebelión con la firmeza de su gobierno; el príncipe del diálogo ha tenido que recurrir al Ejército. Así son las cosas.
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