viernes, 18 de mayo de 2012

Se puede

   Explicó la certera Soraya a la Soraya equivocada: “Austeridad no es el antónimo de crecimiento, sino de despilfarro. Y el gasto no tiene por qué ser sinónimo de estímulo ni de crecimiento”. El consenso socialdemócrata ha impuesto el sofisma de que el gasto público obra milagros y mejora la economía. Y la educación. Y la sanidad. Y… Si fuera verdad, las comunidades autónomas con mayor déficit y endeudamiento se habrían presentado ayer al Consejo de Política Fiscal presumiendo de los mejores datos económicos. Fue todo lo contrario: Andalucía, Extremadura, Baleares, Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, gobernadas por socialistas y populares, lideran a la vez el paro y la mala costumbre de gastar más de lo que se ingresa. En cambio, Madrid llegó con la tasa de desempleo seis puntos por debajo de la media nacional y los niveles de deuda y déficit más reducidos, tras haber recortado voluntariamente 2.200 millones en los últimos cuatro años y sin subir impuestos para poder seguir gastando más. Menos deuda y menos déficit no multiplica el paro, ni cercena el crecimiento: Madrid suma dos años consecutivos de creación de riqueza y es la única comunidad que aún no ha entrado en recesión.
   La confianza en nuestra solvencia se deteriora día a día por el temor al descontrol de las comunidades autónomas, responsables del 40 por ciento del gasto público en España. Todas tienen muchas partidas presupuestarias por recortar o suprimir antes de poner en peligro servicios públicos esenciales. Algunas lo hacen a regañadientes porque la obligación de austeridad, ahora impuesta por ley, debilita su régimen clientelar o su proyecto independentista. Se entiende su victimismo.

LA RAZÓN, 18/05/2012

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