viernes, 23 de noviembre de 2012

Que paguen otros

   Treinta y cinco años de políticas socialdemócratas compartidas por gobiernos de todos los colores trajeron esta cultura del gratis total que nos atrapa. Porque sin dinero, todo el amplio catálogo de derechos que deben ser financiados se disuelven en un deseo estéril, por mucho que los exijamos con pancartas y algaradas. Las tasas judiciales fueron abolidas en 1986. Se nos vendió como una conquista social. Ahora nos sublevamos, cuando nuestra renta per cápita ha crecido un 40% desde entonces, hasta alcanzar la media europea. Sucede lo mismo con el copago farmacéutico. Existe desde hace 40 años, pero entonces, más pobres, pagábamos del coste del medicamento un porcentaje superior al de ahora, cuando disfrutamos de mayor poder adquisitivo. Han sido gobiernos del PP y el PSOE en busca de nuestro voto los que han convertido la enseñanza no obligatoria en gratuita, los que han regalado los libros de texto, los que nos evitan tener que pagar por la luz su coste real, los que financian películas que nadie ve y los que han construido líneas de AVE sin pasajeros… Así podríamos seguir describiendo un modelo de economía subvencionada que supera el espacio de esta columna.
   El mismo Gobierno que, haciendo de la necesidad virtud, está esforzándose en que recuperemos el ejercicio de la responsabilidad, se aterra con la posibilidad de que España sufra ahora un recorte en las ayudas europeas. ¡La España dependiente y asistida en peligro! Veintisiete años después de haber ingresado en la UE y con más de 170.000 millones recibidos en ayudas al desarrollo, apelamos en Bruselas a la “solidaridad” para no perder el “derecho” a seguir viviendo subvencionados con los impuestos que pagan alemanes y británicos. No está en juego el interés de España. Es la constatación de un fracaso colectivo.

LA RAZÓN, 23/11/2012

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