viernes, 14 de enero de 2011

Pistoleros

    El pistolero de Tucson tenía el “Mein Kampf” de Hitler y “El manifiesto comunista” de Marx entre sus libros de cabecera. Este dato bastaría para desacreditar el interés por convertir su matanza en un atentado político alentado por el Tea Party, esa nueva obsesión antiamericana. Nunca han existido ideologías más alejadas del aprecio a la libertad individual y el rechazo al Estado omnipresente que caracteriza al novel movimiento estadounidense que el comunismo y el nacionalsocialismo, socios en los primeros años de su expansionismo totalitario y estrategia represora (aunque esto tienda a olvidarse). Pero la izquierda sabe cómo manejar el lenguaje a su antojo. Nos lo impone. Y con ello su visión deformada de la realidad. Por ejemplo, ésta que he leído a una destacada firma del periodismo patrio: el Tea Party es al tiroteo de Arizona lo que Batasuna a ETA. ¡Toma ya! Seguro que él despellejaría a quien se le ocurriera hablar de ETA como una organización terrorista socialista, aunque así, socialista, se define ella en sus comunicados. Como eso de relacionar socialismo con terrorismo no suena nada bien, nos han convencido de que a ETA debemos tildarla de fascista, aunque no haya rastro de Mussolini en su código ideológico. Y poco importa si sus pistoleros advierten una y otra vez que no cesarán “hasta conseguir una Euskadi independiente y socialista”. ¿Socialista? La sociedad vasca libre con la que sueña el socialista Patxi López estaría más cerca de una gobernada hipotéticamente por Sarah Palin que por los “socialistas” de ETA. No reconocerlo es algo peor que sectarismo. Y más peligroso.

LA RAZÓN, 14/10/2011

lunes, 10 de enero de 2011

La obsesión antiamericana

   Delirante el interés de El País por convertir la matanza de un demente (otro más, como el que acabó con John Lennon o lo intentó con Ronald Reagan) en un crimen político alentado por el Tea Party. Dice en su editorial el otraora diario independiente de la mañana que no es extraño que el asesinato se haya producido en Arizona, estado que "ha tratado de convertir la inmigración ilegal en un delito". ¿Qué parte de la palabra ilegal no ha entendido el editorialista? Ilegal, según la Real Academia de la Lengua: que va contra la ley. Delito: quebrantamiento de la ley. No hay ilegalidad que no sea delito. Aquí y en Arizona. Le guste o no a El País. ¿Tan difícil es de entender?
   Pero hay más. Insinúa el diario progre que la matanza de Tucson se produce en el contexto de "la degradación política que vive el país, en especial tras las las elecciones del pasado noviembre, en la que los republicanos obtuvieron la mayoría en el Congreso". Naturalmente, si los americanos que eligieron a Obama no hubieran dedicido castigarlo en las urnas sólo dos años después, no existiría degradación política alguna, sino determinación y clarividencia, que es lo que nuestra izquierda reconoce a los ciudadanos estadounidenses sólo cuando votan a los demócratas. De lo contrario, son unos paletos cowboys que empuñan un revólver en una mano mientras con la otra se beben una Budweiser.
   Y la guinda de El País. "Incluso sin el ataque contra Giffords, los modos de hacer política instaurados por el Tea Party constituían un peligro creciente para la salud del sistema democrático en la primera potencia mundial". Así que ya saben: promover los valores fundacionales de la nación libre más antigua del planeta y la única que siempre lo ha sido en su historia, defender un gobierno reducido y alentar la reducción de impuestos son un peligro desestabilizador para la democracia. Y más aún si millones de ciudadanos lo respaldan libremente en las urnas.
   En fin, otro caso más para la dilatada historia de la obsesión antiamericana que con tanto acierto diseccionó Jean-François Revel antes de morir.

viernes, 7 de enero de 2011

Capitulación

   El socialismo en estado puro de la colectivización forzosa, la estatalización y la planificación centralizada desapareció entre los escombros del Muro de Berlín. Colapsó por su manifiesta incapacidad para generar prosperidad y adaptarse a la naturaleza humana, esencialmente libre. El socialismo light que Europa occidental desarrolló bajo la seductora etiqueta del Estado del Bienestar sucumbió en 2010. Y con él, la socialdemocracia como alternativa política. Creyó que la crisis generada por el capitalismo salvaje y la codicia del mercado libre anularía a las fuerzas liberal-conservadores, pero es la socialdemocracia quien resulta desplazada del gobierno cada vez que a los ciudadanos se les permite hablar en las urnas.
   Hasta que eso suceda en España, a los socialistas no les queda otra que aplicar recetas que siempre repudiaron: austeridad, reformas, liberalizaciones y recortes. Auténtico callejón sin salida para el PSOE. Proclamó que “la salida de la crisis será social o no será” y va a quedar triturado política y electoralmente. Todas las encuestas lo confirman. Y los think tanks próximos lo reconocen sin remilgos: “Por esta vía la socialdemocracia puede terminar por quedarse sin papel y sin apoyos sociales suficientes, precisamente por no ser capaz de plantear una alternativa propia”. Y ésta es la que ofrecen, precisamente ahora: un gobierno de coalición que permita al PSOE diluir la responsabilidad en la aplicación de medidas tan poco socialistas. Capitulación ideológica en toda regla. Reconocimiento de que no hay una salida a la crisis desde la izquierda, pero que todo vale para mantenerse en el poder.

LA RAZÓN, 8/01/2011

viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz Año Nuevo a todos!!

Rumbo sin capitán

   “Este es el rumbo”, afirmó ayer Zapatero con tono impostado de estadista responsable para defender los ajustes y reformas que le han impuesto desde Bruselas. Y me recordó otra de sus inolvidables sentencias para despedir el año: “La tempestad es fuerte, pero tenemos un barco sólido que conoce muy bien su rumbo”. La pronunció en 2008, poco después de esta otra, que tampoco tiene desperdicio: “No subiría a un barco cuyo capitán tuviera dudas sobre cómo conducirlo”. A los españoles no nos ha quedado otra que navegar con él al timón desde entonces.
   La crisis ya estaba aquí a finales de 2007. Sólo los patriotas no querían verla. Zapatero agotaba su primer mandato y rechazaba cualquier rumbo que dificultara la reelección. “España –se jactó- ha entrado esta legislatura en la 'Champions League' de la economía mundial”. Un año después, con la tormenta desatada, tuvo que emplearse para tranquilizarnos en Nochevieja. El rumbo era el correcto y pronosticó que en 2009 estaríamos “con un tono vital de país mejor porque estaremos viendo cómo la recuperación económica la tocamos ya con las manos”.
   Cuando al presidente le tocó hacer balance de 2009 con las oficinas del INEM atestadas de parados y sin pájaro en mano, intentó seducirnos con cientos volando: “La economía española se encuentra en un momento de tránsito. Tránsito desde la recesión a la recuperación, que se confirmará en 2010. Y que esperamos pueda producir empleo en la última parte del año”. Hoy despedimos 2010. Cualquier español conoce lo que separa la realidad de las palabras del presidente porque, con mayor o menor virulencia, lo padece en sus carnes.
   Ni reformas, ni austeridad. Hace un año no era indispensable nada de lo que el presidente defendió ayer. Tampoco la reivindicada necesidad de gobernar pensando en el futuro. Dice Mefistófeles en Fausto: “Ante todo, debéis aferraros a las palabras; entonces ingresaréis por la puerta segura; al templo de la certeza”. Desde luego, no será con las de Zapatero. El rumbo que defendió ayer con la fe del converso seguramente sea esta vez el correcto, pero después de tanta singladura errada, ya agotó su crédito como capitán.

LA RAZÓN, 31/12/2010

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Nueva leccion de Milton Friedman



   Las cuatro formas de gastar dinero. Nueva lección del profesor Friedman. Adivinen en cuál de ellas nuestro Gobierno ha sido especialista.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Un PSOE sin Zapatero

   Zapatero es el problema. Convicción en el PSOE. Y en el propio presidente, según desveló en estas páginas Esther L. Palomera. Las encuestas son claras: Zapatero está peor valorado que la marca. Es su descrédito el que hunde a las centenarias siglas que puso en marcha Pablo Iglesias. Ni en los peores momentos del “felipismo” sucedió algo igual. En medio de la corrupción generalizada, el paro galopante y los crímenes del GAL, González siempre tuvo mejor valoración que el partido entre la opinión pública.
   Que Zapatero ha escrito la peor página de nuestra historia democrática es una certeza que se aproxima a la unanimidad cada día que pasa. De ahí la preocupación del partido y de ese grupo de intereses diversos que siempre le acompaña para engordar a su amparo: Zapatero puede hundirse en el oprobio, pero hay que salvar la marca y el negocio que medra con ella. Como sea.
   Es un debate tramposo el que nos plantean. Reduce las debilidades del PSOE a una cuestión de imagen cuando, más que de rostro para un futuro cartel electoral, los socialistas tienen un problema de ideas. O mejor dicho, de carencia de ellas para afrontar el reto de nuestra época: cómo recuperar el crecimiento económico que financie las políticas de bienestar social. No es casualidad que la segunda experiencia socialista desde 1978 vaya a concluir como la primera: con España en una profunda crisis económica, las pensiones en peligro y el paro por encima del 20 por ciento.

LA RAZÓN, 24/12/2010