Cándido Méndez se apareció ayer en carne mortal. Iba siendo hora. Veintidós días. Tan amigo del megáfono en la calle él. Nunca antes permaneció tanto tiempo sin decir esta boca es mía. Al menos con un gobierno del PP. Porque ya sabemos que cuando no es la derecha quien gobierna, los sindicatos callan sin esfuerzo. Veintidós días después, para decir lo que ayer dijo, Méndez podía haber seguido en silencio. Despachó la tormenta de descrédito e ignominia que la juez Alaya y las investigaciones de la Policía han descargado sobre la UGT como un intento de deslegitimación de su labor sindical. Y acorralado por las pruebas que se acumulan en contra, Méndez tiró del manual del cargo público en apuros: “Tengo la conciencia tranquila”, “rechazo cualquier vinculación con la trama”, bla bla bla. El “Eregate” que sacude al PSOE y al sindicato hermano no va a ser obstáculo para que la próxima semana Méndez sea reelegido como líder de la UGT en un congreso manso y se convierta así en el dirigente con más años en el machito desde Pablo Iglesias, su fundador en 1899. Camino de 23 años en el cargo. ¿Sindicatos anquilosados? Que se renueven otros. Ni Hugo Chávez alcanzó algo así.
LA RAZÓN, 4/04/2013

No hay comentarios:
Publicar un comentario