El pacto. Salvavidas al que trata de asirse un Rubalcaba que se ahoga en el océano agitado de una opinión pública que abandonó al Partido Socialista como alternativa de gobierno. Hace solo tres meses Rubalcaba exigía la dimisión de Rajoy; ayer le suplicaba un pacto que le permita mantenerse a flote. Porque escasean ya las fuerzas para seguir braceando hacia ninguna parte en el mar abierto de la coherencia que impide a Rubalcaba presentarse como parte de la solución cuando forma parte del problema que España trata ahora de superar. “Ni la de Zapatero ni la de Rajoy, yo le propongo la política de Rubalcaba”, espetó al presidente. Humilde manera de demostrar la voluntad de alcanzar acuerdos la de este náufrago que confunde su emergencia con la de un país al que no salvarán políticas del pasado. Si el PSOE quiere ayudar al Gobierno, estupendo. Ocasiones y motivos no faltan para ejercer su patriotismo. Pero que deje de utilizar el señuelo del pacto nacional para forzar al PP a que renuncie a su proyecto de gobierno cimentado en una sólida mayoría parlamentaria.
LA RAZÓN, 9/05/2013

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