miércoles, 25 de septiembre de 2013

Lecciones alemanas

   Regeneración democrática. Su necesidad aparece en todos los diagnósticos que se hacen de las calamidades patrias. Convertida la política en víctima del descontento que acompaña a la crisis, no hay programa de futuro que no incluya entre sus propuestas la “regeneración democrática”. Para acercar la política al ciudadano; para liberarla del control de los aparatos; para facilitar la renovación de sus elites. Y nos asaetean con reformas legales, reglamentarias, constitucionales… cuando a veces bastaría con el ejercicio verdaderamente democrático de lo que ya existe. 
    Alemania nos deja esta semana varios ejemplos. Merkel ha arrasado, sí. Pero se ha quedado a cinco escaños de la mayoría absoluta. De hecho, los tres partidos de izquierda suman más diputados que los del único partido del centro-derecha. La izquierda alemana tiene la mayoría absoluta del Bundestag. Y, sin embargo, nadie se plantea la posibilidad de un gobierno de esa ideología. Ahora trasladen la situación a la realidad española. ¿Se imaginan qué pasará aquí si Rajoy no revalida su mayoría absoluta? En Alemania nadie contempla la posibilidad de que el partido más votado no gobierne. En España estamos acostumbrados a que suceda lo contrario. Naturalmente, siempre que sea el PP el que se quede a un puñado de votos para hacerlo en solitario. Alemania deja otra lección más: allí nadie se plantea un gobierno apoyado por los comunistas. Algunas regiones españolas los tienen sentados en los despachos del poder. 
    El debate de la regeneración democrática hay que creérselo. Todos. Y con todas las consecuencias. “Para destruir las malas prácticas, la ley es menos útil que los esfuerzos individuales”, escribió Ganivet, este sí, auténtico regeneracionista.

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