José Carrillo es rector de la Universidad Complutense. No corrió delante de los grises por el campus cuando los jóvenes estudiantes empezaron a plantar cara a la dictadura. Es hijo de Santiago Carrillo y entonces estudiaba en París. Pero al rector le gustan las barricadas. Si son los suyos los que se parapetan tras ellas, claro. Por eso ayer, día de huelga contra la nueva ley de Educación, montó en cólera cuando la Policía acudió a Somosaguas para retirar las que unos cachorros de la guerrilla urbana habían montado para impedir el acceso a quienes desearan asistir a clase. ¡La Policía ha entrado en el campus sin conocimiento de las autoridades académicas! se escandalizó el rector magnificus en nota pública. ¿Cómo? ¿Los grises otra vez porra en mano por la Ciudad Universitaria? El delirio izquierdista de algunos les hace ver fantasmas. La realidad es que los agentes apenas necesitaron pisar dos metros de suelo complutense para desmontar las barreras liberticidas que Carrillo junior alienta con su gestión sectaria de la primera universidad de España.
LA RAZÓN, 23/10/2013

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