España gastará en los intereses de la deuda 28.848 millones, más que los 27.300 que logrará con los recortes. Nos apretamos el cinturón como nunca para pagar apenas los intereses de lo que nos han prestado, cantidad que los socialistas duplicaron en cuatro años con su fallido estímulo de la economía mediante el gasto público. Esta es la magnitud de nuestro problema. El que trae de cabeza al Gobierno y del que toda persona responsable debe ser consciente: el riesgo de insolvencia. Puesto que no estamos dispuestos a dejar de vivir de prestado (España seguirá gastando este año 60.000 millones más de los que ingrese), al menos debemos convencer a quienes nos prestan de que seremos capaces de pagar lo que nos dejan. No es fácil. El Estado, todos, va a seguir gastando 15.000 millones más que en 2007, cuando la crisis aún no había comenzado y creíamos disfrutar del paraíso eterno.
El Gobierno está determinado a atajar el déficit. Por convencimiento y consciente de que no tendrá segundas oportunidades. Pero se ha impuesto demasiadas líneas rojas en los recortes y está rectificándose con más frecuencia de la deseada para combatir esa idea instalada de que la palabra de los políticos no vale nada. Más pronto que tarde será ineludible recortar prestaciones de un Estado del Bienestar que hoy no podemos pagar. Y no parece sensato malgastar por un plato de lentejas la credibilidad que Rajoy va a necesitar estos años. Pretender aflorar 2.500 millones perdonando a los defraudadores a la vez que se castiga con más impuestos a los de siempre no es pragmatismo. Es un error inmenso. Moral y contable. Los depósitos bancarios suman 52.000 millones menos que hace un año. ¿Estarán huyendo los ahorradores de España?
LA RAZÓN, 06/04/2012
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