jueves, 19 de septiembre de 2013

Enredos socialistas

   “El partido socialista tiene el gran deber en esta hora de hablar a tiempo, con toda altitud y precisión (…) porque gobernar, sólo puede un partido por su dimensión nacional”. La frase podría ser de Bono, Fernández Vara… o Corcuera, el último en irrumpir sin contemplaciones diplomáticas en el agitado debate que desangra al partido. Pero la pronunció Ortega en una sesión de las Cortes Constituyentes de la II República. Demuestra que el PSOE arrastra dificultades para articular una política de carácter nacional desde sus orígenes como partido de clase fiel a la idea marxista de que “los obreros no tienen patria”. Este escollo fue evidente durante la II República, en cuya Constitución trató de insertar la declaración de España como “una República de trabajadores”. El proyecto pragmático, moderado y nacional que construyó Felipe González para ganarse el respaldo mayoritario de la sociedad española quebró cuando un Zapatero débil se echó en brazos de los enemigos de España y abrió la caja de Pandora con aquello de la nación como “concepto discutido y discutible”. Sólo en privado los socialistas sensatos alertaban del desastre que aguardaría al PSOE abrazando la España plurinacional. Pero mientras unos jaleaban, otros consintieron. Y hasta aquí han llegado juntos. 
   El gran partido de la izquierda democrática se descompone por la ausencia de una idea clara y reconocible de España. Sin determinación para encarar lo evidente, y con el órdago secesionista como coartada, pretenden ahora enredarnos a todos en una reforma constitucional innecesaria con el objetivo no declarado de cortarse un traje federal a la medida de su indefinición. Así los socialistas catalanes podrán defender una cosa, los andaluces la contraria, y el resto, la que se les antoje en cada ocasión.

LA RAZÓN, 19/09/2013

jueves, 12 de septiembre de 2013

Del PSOE y la tribu



   Decía Ortega que el problema catalán no se podía resolver, “sólo se puede conllevar”. Pero hasta esto resulta cada vez más difícil. Ni el artículo 2 de la Constitución que consagra su unidad indisoluble parece ya garantía suficiente para la supervivencia de la nación española. El partido mayoritario de la izquierda la ha traicionado cuando más necesitaba de su defensa ante el asalto fascista que pretende conciliar con la democracia el objetivo segregacionista de convertir a compatriotas en extranjeros. Es esa izquierda, otrora igualitaria, la que ha subordinado los derechos individuales a los credos nacionalistas de la tierra, la sangre y una historia falsificada que, ya sin careta, aspiran a la ruptura de España. Que varios dirigentes del socialismo catalán participaran ayer en la performance secesionista y no hayan sido aún expulsados del único partido que luce la E de España en sus siglas demuestra por qué el PSOE se ha convertido en gran obstáculo para la defensa de la nación. Bajo el liderazgo de Felipe González, el pragmatismo adormeció la pulsión del partido por “la libre autodeterminación de los pueblos del Estado”, pero Zapatero desenjauló a la fiera, negó la personalidad histórica de España para concedérsela a sus enemigos, y ahora un PSOE desorientado no sabe cómo detener su deriva nacionalista sin pagar el precio de la fractura. Éste es el problema. Porque será difícil perpetuar la España de ciudadanos libres e iguales si el PSOE no acompaña en la defensa de la nación constitucional como bastión de la libertad frente al regreso a la tribu que, alertaba ayer Vargas Llosa en la presentación de su héroe discreto, el nacionalismo impone con su uniformidad totalitaria y la exclusión del disidente.

LA RAZÓN, 12/09/2013

viernes, 6 de septiembre de 2013

Un año después

   Tal día como hoy hace un año. Buenos días, herr Merkel. La canciller visita en Moncloa a un Rajoy abocado a solicitar el rescate. “La situación económica se complica cada día más y la realidad es tozuda”, se lee en el ejemplar desempolvado del otrora diario independiente de la mañana. “Estamos en un país casi en suspensión de pagos, y cuando una empresa está mal, la alternativa es pedir ayuda”, aconsejaba el vicepresidente de los empresarios, Arturo Fernández. La prima de riesgo había cerrado la tarde anterior en los 495 puntos y el paro había vuelto a crecer dos días antes en 38.179 personas tras cuatro meses a la baja. Aún debían transcurrir tres meses de zozobra para que, en un editorial infame, el diario de referencia de la izquierda española sentenciara: “Aplazar la petición de rescate equivale a condenar a la economía española a una recesión prolongada y dolorosa”. 
   El mismo día, un año después. Rajoy vuelve a verse con Merkel, ahora en la cumbre del G-20. Ya sin la amenaza del rescate. La prima cerró ayer en los 255 puntos. El dato del paro en agosto fue el mejor de los últimos doce años. La recesión quedará atrás en breve, ya veremos si escapando o no del estancamiento. Hasta Rubalcaba ha tenido que dejar un minuto de hablar de Bárcenas para reconocer que lo peor de la crisis ha pasado. Dice que a pesar de las políticas del Gobierno. Gracias a un advenimiento mágico entonces, pues pronosticó el apocalipsis en cada decisión de Rajoy. 
   La euforia es insultante con seis millones de parados y España no se recuperará sola en un mundo globalizado. Pero a veces mirar atrás ayuda a ponderar el juicio. Grecia va camino de su tercer rescate.

lunes, 29 de julio de 2013

El PSOE ya tiene su Nixon

   Buscaba Rubalcaba su Nixon en Rajoy y lo ha encontrado en Griñán. Quería una dimisión. Ya la tiene. En su propia casa. Porque además de ser el presidente de Andalucía acusado por el interventor de estar incurriendo en el mayor caso de corrupción de la historia de España, Griñán es presidente del PSOE. Qué inoportunidad, ahora que habían salido de caza… Tanta excitación y desmemoria les pierde. Sólo un ministro ha dado con sus huesos en la cárcel en cuarenta años de democracia. Fue Barrionuevo, a quien el Tribunal Supremo, en sentencia ratificada por el Constitucional, condenó por un delito de secuestro y otro de malversación de caudales públicos. Barrionuevo ingresó en la prisión de Guadalajara arropado por Felipe González y 7.000 militantes socialistas, muchos de ellos llegados en autobuses fletados por el partido en Andalucía. Allí estaba Rubalcaba también. Abrazando al reo convicto con quien había formado gabinete y por el que tenía un afecto que entonces no se expresaba por SMS, aunque hacerlo hoy sea para algunos la prueba de cargo contra Rajoy. ¡Connivencia!, acusa Rubalcaba. Recuerden de nuevo la foto: el ministro condenado, el presidente que lo amparó, el portavoz que todo lo justificaba. Los tres a la puerta de la cárcel despidiendo al delincuente. Mal asunto tener la espalda descubierta cuando conviertes la política en cacería furtiva. Nixon cayó al demostrarse que había urdido un plan para encubrir el asalto al Watergate. Griñán lo hace cuando su obstruccionismo no ha podido quebrar la tenacidad de la juez Alaya. Nadie puede acusar a Rajoy de estar entorpeciendo la investigación de policías, fiscales y jueces. Bárcenas se lo exigió y está en la cárcel.

LA RAZÓN, 27/07/2013

viernes, 19 de julio de 2013

Metástasis

   La corrupción es el cáncer de una sociedad abierta. Su metástasis se extiende a medida que la parcela pública y el poder político penetran nuestras vidas. “Si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá”, escribió Horacio. De ahí la importancia de que las democracias estén organizadas para atajar, y someter sin tibiezas, el abuso de lo público en beneficio privado. Porque la corrupción no es solo cosa de políticos sinvergüenzas. O desalmados sindicalistas. Hay un caldo de cultivo que la propicia. Por ejemplo, que partidos y sindicatos no estén obligados por ley a financiarse sólo con la cuota de sus afiliados y mediante un sistema de donaciones de trasparencia cristalina. Como ahora están ocupados en arrojarse la basura unos a otros, no esperemos avances en este sentido. Pero la sociedad debiera revisar también su facilidad para dejarse seducir por los abundantes señuelos de justicia social y bienestar colectivo que las administraciones públicas lanzan para justificar su expansión. Esta falsa filantropía favorece el aprovechamiento en interés propio de los que poseen el poder o se benefician de su proximidad. Reclamando permanentemente a las administraciones que nos asistan, estamos otorgándoles la coartada para su engorde y cebamos la corrupción potencial que acompaña al poder. Así que cuanto menos dinero permitamos en manos públicas, menos oportunidades para ser malversado después en ayudas, subvenciones, subsidios, becas y contribuciones variopintas de difícil control. El dinero, mejor en el bolsillo de cada uno. Porque desde la ministra Carmen Calvo, ya sabemos cómo algunos entienden el dinero público: aquél que no es de nadie. Y si no es de nadie, nadie puede reclamarlo. Así nos roban.

LA RAZÓN, 19/07/2013

viernes, 12 de julio de 2013

Si...

   La causa contra Rajoy se sostiene de momento en la elástica condicionalidad. El si…, sin tilde. Esa escueta conjunción que permitió a Kipling construir un memorable poema al hombre íntegro vertebra el asedio al presidente. “Si es que lo que apuntó en esta contabilidad Bárcenas es cierto”, escribe El Mundo para dejar caer la comisión de varios delitos en el PP. “Si se demuestra que ha cobrado siendo ministro”, argumenta el PSOE para reclamar un Gobierno que no nos mienta (¿Les suena, verdad?). Las elecciones fueron una estafa “si Rajoy ha mentido…”, proclama Cayo Lara. ¿Y si no ha sucedido nada de eso? “Lo peor para el PP es que todo lo que dice Bárcenas resulta verosímil”, responde una periodista y escritora de éxito. Esta es la cuestión. Vivimos tiempos donde lo verosímil se identifica con veraz, aunque lo veraz implica certeza, autenticidad irrefutable, y a lo verosímil le basta con apariencia creíble. Es la distancia que separa los dos ámbitos en que se disputa el caso Bárcenas: el de la justicia, necesitada de pruebas, y el de la opinión pública, alimentada también con sospechas. 
   Hay un juez intentando descubrir el origen de la fortuna amasada por el ex tesorero del PP. A la espera de lo que depare la investigación, sus manuscritos no prueban nada aún. Pero se han convertido en prueba de cargo para el Rajoy imperturbable al que un presunto delincuente enjaulado y una oposición gamberra le han invertido la carga de la prueba en el juicio abierto de una calle hastiada y descreída. 
   “Si crees en ti mismo cuando todo el mundo duda de ti / pero también tienes en cuenta sus dudas…”. Kipling.

jueves, 4 de julio de 2013

Monipodio socialista

  
   Imputados una ex ministra, dos ex consejeros autonómicos (uno de ellos en libertad bajo fianza), cinco viceconsejeros, diez directores generales, varios secretarios generales. También sindicalistas y directivos de aseguradoras. Hasta el interventor general que alertó del fraude perpetrado durante más de diez años. A la espera de conocer si el propio presidente Griñán desfilará ante el juez, no existe en nuestra historia democrática mayor caso de corrupción institucionalizada. Es lo que convierte a este fraude en excepcional. Porque no estamos ante un ladronzuelo aprovechado de su cargo o influencia. Esta no es la historia del Cortadillo con despacho que fue Juan Guerra. Lo que está desenredando la juez Alaya es una trama de corrupción montada en la mismísima administración al amparo de un régimen al que 30 años de ejercicio ininterrumpido del poder le convencieron de su impunidad para hacer y deshacer a su antojo. Responde al modelo de corrupción descrito por Cervantes, localizado precisamente en Sevilla: “Vine a entender con toda certeza que el dueño de la casa, a quien llamaban Monipodio, era encubridor de ladrones y pala de rufianes”. Con precisión quirúrgica, Alaya nos descubre cómo el gobierno andaluz diseñó un “procedimiento específico” para evitar la fiscalización de unos fondos que, presupuestados para ayudar a los trabajadores de empresas en dificultades económicas, se repartieron al arbitrio y terminaron engordando las cuentas de sindicalistas, cargos públicos, amiguetes e impostores. Todos sin escrúpulos para enriquecerse con el drama del desempleo en ese reino del paro que es la Andalucía convertida en patio de Monipodio socialista. “Pasméme, quedé suspenso cuando vi que los pastores eran los lobos y que despedazaban el ganado los mismos que lo habían de guardar…”

LA RAZÓN, 04/07/2013